Fue para los dos una de las experiencias más bonitas que jamás habíamos vivido. Aprendimos muchas cosas y no cambiamos por nada cada uno de los minutos que nos acontecieron en el viaje, por otra parte inolvidable e irrepetible. VivÍmos situaciones muy especiales y diversas; alegrías, euforia, miedo, mucho mucho sueño, cansancio, diversión, nervios…Y sensaciones extrañas como el continuo cansancio saciado de forma intermitente con cabezaditas, la incertidumbre de que va a pasar en cada momento y la comunicación con extraños.